Cuando Novak Djokovic le estaba devorando Rafa Nadal recordó que esta pista, la Philippe Chatrier, es suya. Que en la puerta hay una estatua en su honor. Que aquí ha sido 14 veces campeón. Y que si algo tiene Rafa Nadal es orgullo, dignidad y carácter. No le sirvió para derrotar a su archienemigo, que le doblegó por 6-1, 6-4 en 1 hora y 43 minutos, pero sí para marcharse tras haber hecho levantar al público de sus asientos. No le bastó para evitar su despedida individual de los Juegos Olímpicos pero sí para decir adiós de un modo más honroso y más justo con su trayectoria.
Djokovic impone su ley ante un orgulloso Nadal