“Vaya vaya, aquí no hay playa”, cantaban The Refrescos en los años ochenta, ejemplo claro de one hit wonder hispánico previo al universal (como está el ser humano de mal) Macarena. En París no hay playa, tremenda revelación, pero para organizar el torneo de voley playa, que como habrán observado contiene el término playa en su interior, a los franceses se les ha ocurrido transportar toneladas de arena blanca al centro de la ciudad, montar cuatro gradas alrededor y organizar la competición. Vaya cutrez, pensarán. Pues no. Más bien todo lo contrario. El estadio, construido para la ocasión con kilómetros de mecanotubo, lo han ido a colocar, qué pillines los organizadores, a los pies de un edificio de hierro de dimensiones colosales que mide 300 metros (324 si sumamos la antena) y que por lo que sea es el monumento turístico más visitado del mundo. Se llama torre Eiffel y a su manera es un one hit wonder con vocación de eternidad.
Una playa en París