La maldición se repite. España vuelve a chocar con los imbatibles porteros alemanes. En el partido de fase de grupos, la selección española de balonmano se estrelló ante el arquero germano David Späth, que firmó 13 paradas. Y ahora en semifinales, los españoles volvieron a caer ante Alemania por culpa de su otro guardameta, Andreas Wolff, que detuvo un total de 22 disparos y se convirtió en la pieza central para decantar la balanza a favor de la selección teutona. Tras un trabajado encuentro, los españoles perdieron por un ajustado 25-24 y no lograron comprar el billete para la tan ansiada final de los Juegos de París. Como en Tokio 2020, tocará luchar por el bronce.

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