Fue la plata como estaba previsto. Lo intentó el marbellí Ayoub Ghadfa, pero delante tenía a Bakhodir Jalolov, una suerte de Mike Tyson procedente de Uzbekistán, país que solo en estos Juegos se ha llevado cinco oros en el arte de los puños. Pegan muy duro los boxeadores uzbecos, cuentan con una escuela que solo hace que producir nuevos talentos programados para noquear, así que la medalla española, vista con perspectiva y sin el impacto del combate desigual de esta noche, solventado por los jueces por unanimidad, tiene mucho mérito.

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