La fórmula de éxito siempre ha sido clara en el Barça. Una mezcla precisa entre talento surgido de la Masia y aportación de jugadores extranjeros diferenciales. No es nada sencillo conseguirla, pero cuando suena la flauta (no por casualidad, sino por buen trabajo) todo es posible en el club azulgrana. Por mencionar los ejemplos más recientes, sucedió en el Barça de Rijkaard con Ronaldinho, Deco y Eto’o mezclando con Puyol, Valdés y compañía de maravilla; mejoró el ambiente y la versión de aquel equipo gamberro Pep Guardiola con incluso mayor peso del género local (Iniesta, Busquets, Xavi y por supuesto Messi) y la reinterpretó con sexto sentido Luis Enrique en favor de talentos foráneos aprovechando los enormes refuerzos de Neymar y Luis Suárez juntándolos con Messi. Ese último tridente podría pelear y salir ganador de una comparación con Vinícius, Mbappé y Rodrygo del actual Madrid.
Más Masia que cracks