El mal debut del Real Madrid en la Liga con su empate en Mallorca ha levantado toda una polvareda de reacciones negativas bastante inusuales en el club blanco, que no suele hacer un drama de cada mal resultado. El equipo que salió el miércoles de Varsovia convencido de ganar la Liga en poco más que un paseo se dio de bruces con la realidad de sus salidas en el campeonato español: equipos incómodos que le tienen bien estudiado, un ambiente envenenado por las pasadas cuitas con Vinícius y la constatación de la importancia de la ausencia de Kroos, alguien ideal para manejar partidos espesos donde el contrario se encierra y no te concede nada.

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