Dos elementos, ambos positivos, marcaron la diferencia respecto a la ceremonia del 26 de julio: no llovió en París y los atletas tuvieron mucho más protagonismo y visibilidad. Los Juegos Paralímpicos han arrancado en la noche del miércoles con una bella ceremonia, imaginativa y no exenta de audacias, para celebrar el ideal de un mundo inclusivo que acoja con normalidad a todas las personas que sufren discapacidades físicas o psíquicas.

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