Con el último gramo de fuerza, pero con una sonrisa, Pablo Castrillo señalaba al cielo en la meta de Manzaneda para dedicar el triunfo a Manolo Azcona, uno de sus valedores y de tantos ciclistas, gracias a su equipo formativo Lizarte, que falleció poco antes del inicio de la 12.ª etapa de la Vuelta a España. “He estado toda la etapa pensando en Manolo. Sentía su fuerza”, señaló el oscense entre lágrimas, primer español victorioso en esta edición de la carrera y el encargado de dar el primer triunfo de su historia al Kern Pharma, del que era expresidente y alma mater Azcona.
Castrillo homenajea a Manolo Azcona en Manzaneda