La nueva Champions es más espectacular porque es espinosa y peligrosa desde el primer día. Sin grupos pero con el mismo glamour y, claro, morbo. Eso no cambia. Los duelos con solera no se van a hacer esperar aunque fuese un ordenador, y no las míticas bolas, las que eligiesen los rivales. El Barcelona lo comprobó cuando quedó emparejado con el Bayern de Múnich, uno de sus bestias negras recientes, la que le asestó su peor derrota en Europa con el infame 2-8. Pero también tendrá partidazos el Real Madrid que se cruzará con los dos rivales a los que ganó sus dos últimas finales: el Liverpool y el Borussia Dortmund. El que tendrá un bautizo por todo lo alto en la competición será el Girona que tendrá que recibir al Liverpool y el Arsenal y paseará su fútbol por el Parque de los Príncipes y San Siro. Mientras que el Atlético del Cholo le correspondió otros dos equipos de autor como el PSG de Luis Enrique y el Bayer Leverkusen de Xabi Alonso.

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