Quién no ha sentido pena por alguien no se sabe por qué razón. El otro día, al ver la fotografía de Florentino Pérez, amo y señor del Real Madrid, posando en el nuevo Bernabéu con Kim Kardashian, saltó un resorte interior que, sin razón alguna, entrelazó esa imagen con Joan Laporta, el presidente culé de las promesas incumplidas.
De Kardashian al etílico US Open