El parón de selecciones ha desestabilizado a los equipos con lesiones que ya no podemos calificar de inesperadas sino de tristemente anunciadas. Escribo este artículo antes del España-Suiza y el balance de la enfermería podría empeorar. Hasta ahora se confirma la saturación del calendario como gran mal de la competición (y, por extensión, de la oferta) y decisiones que perjudican a los jugadores (como el descanso asignado a un Fermín que a la fuerza tenía que sufrir las consecuencias).

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