Los equipos de primer nivel juegan contra las lesiones. Los títulos oficiales son Macguffins, pretextos para hacer avanzar un argumento que esconde el monstruo que amenaza y sabotea la competitividad: las lesiones. No es azar: es un nivel de accidentalidad impropio de una actividad adulta, voluntaria y legal. Ayer, después de haber hecho una parada digna del Víctor Valdés más inspirado, Ter Stegen sufrió una (otra) grave lesión en la rodilla. El accidente cambió los ánimos de un buen partido, en el que el mediocampo tuvo una relevancia anecdótica. Pablo Torre, finalmente, pudo demostrar que es una versión más ordenada y menos autorreferencial que Riqui Puig.
“I love you, Rafa!”