Más fuerte que una roca, más resistente que el acero, más duro que el hormigón. Este Barcelona es de titanio. Su fe es inquebrantable. Su convicción es indestructible, a prueba de bombas. Su mentalidad mueve montañas. Y sus jóvenes son diamantes, tan afilados como bellos. El Barça hace honor a una estrofa del himno del club, la que dice Mai ningú ens podrà tòrcer. En otra época, con todo lo que le pasó en Vila-real, el equipo se hubiera desconectado, quizás incluso despedido de sus objetivos. Se hubiera apartado del camino. Pero aquí nadie se resigna. Aquí no se tira la toalla. Prohibido. Aquí se pelea hasta el final. Y ese carácter vale 18 puntos, una dedicatoria para Ter Stegen y un liderato insobornable, como el estilo y la frescura que desprende un Barça que no se parece a nada y es de todo menos conformista y burocrático.

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