La Copa del América en casa. Unos folletos con la firma del Ayuntamiento aparecieron hace una semana en la garita del portero. Una atractiva invitación a nuestro vecindario para animarlo a vivir con entusiasmo esta competición. Mal augurio. El marketing de urgencia como reconocimiento de que la ciudad no se ha dejado seducir por los Fórmula 1 del mar. Como fiesta ciudadana, a pesar de los esfuerzos por agradar de los organizadores, podemos escribir ya las cosas por su nombre: el flechazo no ha existido. El matrimonio era concertado, y se presuponía que eran tantas las virtudes de los novios que con el roce inevitablemente debían llegar el cariño y el amor. No ha sucedido. Ni siquiera hay sexo entre los contrayentes. La ciudad por un lado, la Copa del América por el otro.
Folletos de la Copa del América