Hubo un tiempo, cada vez más lejano, que el Barça infundía temor en la Champions, una de las pocas competiciones donde el escudo y el renombre aún juegan mucho. Messi, primero con Xavi e Iniesta, y después con Suárez y Neymar, tenía buena parte de culpa, también el imponente Camp Nou. Ese poder de intimidación se ha esfumado en Europa incluso antes de la partida del argentino en el 2021. Dentro de la recuperación encomendada a Hansi Flick también está volver a ser una referencia en el continente.
El Barça empieza de cero en Europa