El fútbol de Andrés Iniesta era galáctico, no así el trato que le hemos dispensado. No le consideramos galáctico porque no le veíamos el cuerpo y él tampoco destapaba el espíritu: más allá de confesarnos su depresión, Iniesta no nos dejó highlights , ninguna frase inolvidable. Ni siquiera se desairó en el 2010, cuando se vio superado por Messi mientras porfiaba por el Balón de Oro: “¿Que me hubiese gustado ganarlo? No juego para ganar balones de oro, juego para ser feliz”, dijo, resignado.

Seguir leyendo…