Qué bofetada de realidad cuando haces números y descubres que un jugador del Barça podría ser hijo tuyo. No te rías, a ti también te acabará pasando, tranquilo. Quizá esta diferencia de edad es lo que hace que tenga tantas ganas de hablar contigo sobre lo que pasó el martes por la noche. Tengo muy poca idea de cómo se gobierna a un adolescente de 17 años que gana millones de euros y que es admirado y venerado por centenares de miles de personas y sobre el cual hay depositadas unas expectativas gigantes. No me quiero ni imaginar la exigente cantidad de trabajo para una madre que tiene que acompañar a su hijo hacia el mundo adulto en un camino tan complejo –gratificante pero complejo– como el tuyo. Por eso, sin ninguna pretensión más allá de la de dar salida a mi incontinencia maternal, quería hablar contigo de lo que hiciste el martes por la noche.

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