La luna de miel permanente en que vivía el Real Madrid ha llegado a su fin. El subidón provocado por el fichaje de Mbappé no ha llegado al nirvana y se ha quedado, por el momento, en una simple noche de copas. La imparable locomotora blanca no es ese bólido reluciente que se ve desde fuera. Después de dos meses de competición, las dudas se acumulan y la derrota en Lille ha dejado la enésima obra de Carlo Ancelotti con grandes socavones.

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