Obligados por la situación económica que vive el club, en la dirección deportiva del Espanyol se trabajó a lo largo de todo el verano con varias opciones de bajo coste para reforzar la delantera tras la marcha de Martin Braithwaite. En esa búsqueda de jugadores que aportasen gol, acabaron llegando Alejo Véliz y Cheddira, dos jugadores de características completamente diferentes. Las buenas referencias de ambos hicieron que, a priori, la grada les concediese un voto de confianza. Cumplido un cuarto del campeonato, entre ambos futbolistas acumulan solo un gol, algo que hecho sonar todas las alarmas entre la afición.

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