En junio nadie hubiera apostado por ellos. Hoy, Iñigo Matínez y Pau Cubarsí son uno de los mejores ejes centrales del fútbol europeo. El joven talento de la cantera del Barça ya apareció la temporada pasada llamando a la puerta e Iñigo lo hizo de forma esporádica. Pero el defensa vasco de 33 años no tenía clara su continuidad el pasado verano con el fair play en el aire. Al final se quedó y Hansi Flick, el entrenador alemán, contó con esa extraña pareja como los titulares indiscutibles de su eje central.
La extraña pareja