Si vuelve a suceder, que está por ver, ya nadie podrá decir que ha sido el primer entrenador español en dirigir a un equipo en la NBA. Ese honor será eternamente para Jordi Fernández (Badalona, 1982), que en la madrugada del jueves dirigía a los Brooklyn Nets en su debut en la presente temporada de la auto llamada mejor liga del mundo. No es fácil la misión de Fernández, que ha cogido las riendas de una franquicia en construcción y a la que todos los pronósticos sitúan en los últimos puestos de la clasificación, de ahí que la derrota con la que comenzó el curso, 120-116 ante Atlanta Hawks, se pueda relativizar un tanto.

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