En 1974 el Barça acababa de ganar su primera Liga desde 1960. La ansiada apertura de fronteras con el fichaje de Cruyff y Sotil había redondeado un equipo imparable que arrasó en la competición local y se preparó para regresar a la Copa de Europa en un clima de euforia. La directiva, presidida por Agustí Montal Costa, buscó refuerzos y logró incorporar a un centrocampista neerlandés de primera fila, Johan Neeskens.
Neeskens sí, Sotil no