Cuando uno visita el Bernabéu por primera vez con el Barça, como le sucedió ayer a Iñaki Peña, es plausible sentir algo de vértigo. Cuando además tu entrenador decide arriesgar al máximo para tirar la línea del fuera de juego, es humano sufrir hasta miedo. Pero Iñaki Peña no se paralizó en su noche más importante como portero azulgrana y superó el examen con nota. No le temblaron las piernas al ver a sus centrales a kilómetros. Aguantó los misiles de Mbappé, cerró el espacio aéreo con suficiencia y dejó su portería a cero.
Iñaki Peña: “Esta semana es una brutalidad”