“Cuando llegas a París, todo va muy rápido. Es agobiante. Hay que maquillarse, peinarse, vestirse. E ir a la gala. Cuesta disfrutar. Sería idílico poder llegar un día antes. Despertarte en París, pasear por el Sena, desayunar un croissant de chocolate… pero eso no es posible”, cuenta Aitana Bonmatí, futbolista del FC Barcelona que el pasado lunes, a sus 26 años, fue coronada por segundo año consecutivo como la mejor futbolista del mundo.

Seguir leyendo…