Cuando en 1957 los Dodgers decidieron poner rumbo a Los Ángeles, Brooklyn se quedó sin equipos en las grandes ligas estadounidenses. Tres años después, el mítico Ebbets Field era derribado y cualquier rastro del glorioso pasado acababa enterrado. No fue hasta 2012 cuando los Nets pusieron fin a esta sequía deportiva, trasladando su sede desde Nueva Jersey hasta el principio de la interminable Atlantic Avenue, que une Brooklyn con Queens. Ahí se erige imponente el Barclays Center, el gran pulmón de entretenimiento del barrio, que aún guarda alguna pincelada de Frank Gehry, a pesar de que el arquitecto canadiense abandonó el proyecto en sus inicios.

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