Decía Míchel, en la previa, que “ningún partido del Girona en la Champions puede pasar desapercibido”. Era un intento de dar valor a la hazaña continental de los suyos. No se equivocó el entrenador con la visita de sus pupilos al Philips Stadion, pero para su desgracia en Enidhoven solo sobresalió el fiasco de un conjunto gerundense impotente que acabó goleado por el PSV. Después de tres jornadas compitiendo al más alto nivel, en tierras neerlandeses los rojiblancos sucumbieron a su vitola de principiantes en la competición, netamente superados y sin argumentos para luchar por el triunfo.
El sueño europeo del Girona se convierte en pesadilla en Eindhoven