Ni el ambiente. Ni el arbitraje. Ni los errores propios. Ni la magia de Obradovic. Nada pudo con el Barça, que salió de Belgrado como líder de la Euroliga tras firmar una victoria de prestigio, que le supo aún mejor por todo lo que tuvo que sufrir. Y eso que, mediado el tercer cuarto, el 40-63 invitaba a pensar que el duelo se había acabado. Pero si ante el Estrella Roja tuvo que recurrir a la prórroga, ante el Partizan recurrió a Abrines, que firmó un triple y capturó un rebote en plena remontada local que amarró el triunfo para los azulgrana, que volvieron a salir victoriosos del Stark Arena.

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