El Leganés salió con un 5-4-1 muy compactado entre las líneas. Uno de los sistemas más difíciles de superar. Aún más si el equipo pasivo consigue ponerse por delante en el marcador. Al Barça le costó atacar este encuadre. Las defensas de cinco se atacan con insistencia, con circulaciones rápidas, con desequilibrio exterior y con desmarques cortos entre defensas. En los primeros 45 minutos, el cuadro blaugrana se excedió buscando entrar por el medio (el 44,1% de los ataques fueron por el carril central), y Raphinha, Olmo y Pedri insistieron demasiado en recibir dentro, olvidando romper desde atrás por los carriles lateral y central del Leganés.

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