Como institución, convendremos que el FC Barcelona empieza a parecerse al pito del sereno, expresión popular en desuso pero de significado eterno: cuando la palabra dada ni importa ni tiene valor. Ya solo faltaría crear una línea comercial de venta de crecepelo: “¿Viajes a Turquía? ¿Implantes capilares? ¡Loción barcelonista! Y si el pelo no le crece, le buscamos un culpable”.
El Barça o el pito del sereno