Una de las acepciones de la palabra paradigma dice: “modelo de investigación de una disciplina científica dominante en un determinado periodo”. Aplicado al mandato actual de Joan Laporta, el paradigma es una audacia que puede degenerar en temeridad y que propulsa las decisiones de la directiva hasta el infinito y más allá. Lástima que los resultados no acompañen y que, incluso jugando bien como el sábado, el equipo pierda. En otra época tres derrotas habrían envenenado el espíritu navideño. Pero a rebufo del paradigma, el entrenador puede afirmar que se siente orgulloso del equipo y decepcionado con el resultado (si noviembre le pareció “un mes de mierda”, no sé qué pensará de diciembre).

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