Marzo del 2021. Joan Laporta ha ganado las elecciones para regresar a la poltrona blaugrana pero para ser investido necesita la presentación de un aval. Este se firma, de la mano del notario Ariel Sultán, junto al despacho profesional del presidente barcelonista en la Diagonal. La rúbrica se produce al límite… a las tres de la madrugada. Horas después, Laporta vuelve oficialmente a mandar en el club azulgrana. En marzo del 2025 hará cuatro años de ello. Y durante todo este tiempo el Barcelona ha caminado siempre al borde del abismo, entre las brasas, muy cerca de quemarse a lo bonzo. Si la primera etapa de Laporta fue la del círculo virtuoso, la segunda es la del agua al cuello. El caso Olmo es el último ejemplo.
Laporta avanza en la venta de los asientos VIP para poder inscribir a Dani Olmo