El Barça funcionó en Barbastro con más propiedad en el campo que en los despachos. Jugó sin Dani Olmo y Pau Víctor, que no entenderán nada de lo que les ocurre. Les contrataron, pero no les garantizaron el primer derecho laboral: el puesto de trabajo. Entraron en el equipo de prestado, comenzada la temporada de Liga, por la baja de larga duración de Christensen, situación de difícil digestión para cualquier profesional y, en el caso de Olmo, de una estrella internacional del fútbol.
Diligente en el campo, lamentable en los despachos