Ante posiblemente el mejor portero del mundo. Contra un guardameta capaz de salvar balones inverosímiles. Frente a un muro como Courtois. Sin desmayo. Sin desánimo. Con perseverancia. Con calidad suprema. Con agresividad. Con pie de seda. Con cañón de hierro. Con todo. Con una delantera apisonadora. Con una vanguardia que repitió su exhibición de otoño en el Bernabéu. Lamine Yamal, Lewandowski y Raphinha, que fue escogido el mejor de la final, recuperaron su mejor tono individual y colectivo. Cuatro marcaron en terreno blanco el 26 de octubre. Y otros tantos lograron en Yida.

Seguir leyendo…