El Barça logra una de las victorias más increíbles de su historia reciente, entendiendo como reciente sus últimos 125 años, y lo hace con un portero que fuma. El lema Més que un club, tan desajustado para que según qué mandangas moralistas, cobrando una nueva dimensión gracias a un portero polaco empeñado en sabotear a su equipo con una actuación nefasta y saliendo triunfador pese a su perseverancia en el error. Una derrota le hubiera señalado como culpable, un 4-5 delirante a favor le exonera y hasta resultará jocoso repasar sus errores. Si al tipo se le pasaba por la cabeza dejar el tabaco, descarten esta madrugada. Lo normal es imaginárselo fumando un pitillo con solo dos profundas caladas en la terraza del hotel con unas bonitas vistas de la noche lisboeta. Mal día para dejar de fumar. También para esnifar pegamento (sic).

Seguir leyendo…