Dinamarca hizo buenos los pronósticos y se llevó su cuarto título mundial de balonmano consecutivo, un hito histórico en el torneo de selecciones de más prestigio. Casi sin despeinarse, sin ceder ni un empate en los ocho partidos del torneo. El combinado nórdico arrasó también a Croacia en la final (26-32) después de llegar a ganarle de 10 (14-24) en Oslo.

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