Estaban pasando cosas tan raras esta semana que, cuando el FC Barcelona se fue al descanso con empate a cero ante el Alavés, servidor ya no descartaba otra extravagancia que sumar a la epidemia de hechos imprevisibles. Repasemos. Nuestro Dembélé, sí, Ousmane el rey pasmado, empalmando dos hat-tricks en cuatro días; el invencible Barça femenino cayendo en casa por primera vez en seis años en la Liga; Luka Doncic fichando por los Lakers a media temporada (ojo, a propuesta de sus propietarios los Mavericks); el olvidado Arthur Melo regresando a la Liga captado por el Girona… Y todo ello como preámbulo de la inesperadísima victoria del Espanyol al Madrid y de la no menos insólita escena que se derivaba: la culerada deseando una victoria del Espanyol y los periquitos, la del Barça para salir del descenso.

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