En tiempos de auge del terraplanismo y otras memeces estamos a dos días de que corra por las redes sociales una teoría que sitúe el lugar de nacimiento de Hansi Flick en un planeta de nombre raro y no en Mückenloch, pueblo de Alemania con nombre de galaxia lejana, por otra parte. Esos ojos azules sobrenaturales le delatan, dirán. Y lo peor es que tardaremos unos segundos en descartar la tesis, tal es el embobamiento que está ejerciendo el señor Flick entre las gentes barcelonistas.
El increíble señor Flick: es febrero y todo es posible