Hace tiempo que no veía a un grande de Europa desvanecerse de esa forma sobre un terreno de juego. Bueno, tampoco han pasado siglos: el inolvidable 8-2 encajado por el FC Barcelona de Messi en Lisboa aquel agosto del 2020. Anteayer, el Manchester City fue un equipo afligido, envejecido y ausente al que ni siquiera un golpe de fortuna –avanzarse 2 a 1 en el minuto 80– le desvió del batacazo. Esta vez, la típica remontada del Real Madrid careció de épica y tuvo mucho de trámite de puntillero. Un cerrado por ausencia.

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