Cuando Frenkie de Jong volvió a jugar el pasado 1 de octubre, parte del Estadi Olímpic Lluís Companys le abucheó. No era la primera vez que el neerlandés, que iniciaba su sexto curso en el Barça, escuchaba ese desagradable sonido. Ya le pasó durante la presentación del equipo en el Gamper. Por aquel entonces, andaba recuperándose de un esguince en el tobillo derecho que sufrió el 22 de abril en el clásico del Santiago Bernabéu en un choque con Fede Valverde. La recuperación fue muy lenta y estuvo cinco meses sin jugar. Ese 1 de octubre, en su regreso blaugrana frente al Young Boys y ante los abucheos, ni siquiera le pidió el brazalete de capitán a Raphinha. Se asustó.
De Jong – Casadó: ¿sorpasso o rotación?