El Barça va tan bien que el entrenador se carga al lateral derecho titularísimo por llegar tarde a una charla técnica y todos le encuentran la gracia. Es lo que tiene ser hoy en día Hansi Flick, ha transformado tanto y tan bien a su equipo que nos cae simpático incluso cuando invade nuestra mediterraneidad con métodos germánicos que no toleran una impuntualidad. Dentro de esta admiración aceptamos su elección de Szczesny por delante de Iñaki Peña (ya superada) e incluso la de Frenkie de Jong relegando a Casadó, y apenas decimos nada (si acaso, farfullamos) aunque lo pensemos porque el alemán fue precisamente quien elevó al mediocentro canterano, así que si lo sienta ahora estamos (casi) seguros de que él sabrá por qué. (Aviso: antes de una final del Barça, si es que a alguna llega porque a eso huele la temporada, a Flick habrá que decirle que si a Pedri o Lamine Yamal se les ocurre retrasarse en el rato anterior al partido decisivo, se haga el gaditano por unas horas y olvide lo de las sanciones de código interno).

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