No es la primera vez que un jugador de élite, como Jude Bellingham, afirma que le han malinterpretado y que, por un malentendido de la traducción, lo han expulsado injustamente. Si fuera jugador de un equipo modesto, no perderíamos ni un minuto en analizar los matices del insulto que le lanzó al árbitro. Pero el Madrid tiene un protagonismo mediático que incluye una atención proporcional a su importancia, categoría y riqueza. Y, además, a las periferias parasitarias y los oportunismos que comporta.
Traductores traidores