Kylian Mbappé se acabó saliendo con la suya. Quería al Atlético en octavos de final, y lo tiene. “Así no viajamos”, había justificado de la manera más pragmática el francés tras eliminar al Manchester City con un hat-trick con su firma. Pero sus vecinos rojiblancos no estaban por ahorrarse kilómetros: entre coger el metro hasta Chamartín o el avión hasta Munich, el Atlético habría preferido escarbar en las debilidades actuales del Bayern, antes que desgastarse en otro duelo íntimo, tan arisco como antipático, con tanta polémica arbitral agobiante, guerras dialécticas y cruces de zascas.
Atlético-Real Madrid, la revancha que nunca llega