El fútbol, para los más grandes, no es solo un deporte. Gerard Piqué, aparte de defensa central, su amor por el Barcelona lo convirtió en una de las figuras más reconocibles del fútbol español en las últimas décadas y se tuvo que enfrentar a una de las decisiones más difíciles para cualquier futbolista: aceptar que su tiempo en el césped había terminado.

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