En momentos de máxima tensión va de fábula que alguien mantenga la calma. En un ambiente caldeado como el que se gasta siempre en Da Luz es conveniente disponer de futbolistas que controlen las emociones, las positivas y las negativas. Y el Barça cuenta con un elemento impasible. No es americano, como el de la novela de Graham Greene. Tampoco, que conste, es espía, aunque como los buenos personajes de novela negra o policíaca le gusta fumar. El del Barcelona es polaco, portero y seguro que se encontró en su salsa con el humo de las bengalas que camparon por uno de los fondos del recinto lisboeta. Pero, costumbres al margen, Wojciech Szczęsny (34 años) tenía una cuenta pendiente con el Benfica y la saldó. Hasta el punto que ha pasado de estar retirado a pedir a gritos su renovación. El premio de mejor jugador del partido se lo llevó Pedri pero podría haber sido perfectamente para el guardameta. “Pienso que me podía haber llevado la mitad del trofeo aunque mi mejor partido está por venir”, declaró Szczesny.
El imbatible Szczesny se viste de héroe en Lisboa