No hubo Bodas de Plata. 25 partidos después, el Getafe rompió su mal augurio ante el Atlético de Madrid y firmó una remontada increíble que le catapulta lejos del peligro, a la vez que frustra a los de Simeone, que soñaban con salir del Coliseum con el liderato liguero bien doblado en la maleta. El duelo, sin duda, estuvo marcado por un arbitraje calamitoso de Cuadra Fernández, con un Figueroa Vázquez en el VAR que lejos de ayudarle aplicó más confusión. Excusa válida para el que quiera, aunque la realidad es que la función del Atlético fue ciertamente gris, lejos de lo que se espera de un aspirante al título.

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