Lo nunca visto para que ocurriera lo de siempre. Lo más extraño para que el final fuera el de costumbre. Julián Álvarez, especialista rojiblanco en lanzamientos de penalti, plantó el balón en el punto fatídico y lo anotó. Al hacerlo se resbaló un poco y juntó una bota con la otra. Pero entró y lo celebró. Todo parecía normal dentro de la emoción del momento. Era el segundo tiro de los rojiblancos, que en ese momento ponían la tanda con 2-2. Pero el VAR avisó al colegiado. Se podía haber dado alguna irregularidad y el videoarbitraje determinó que el argentino había tocado dos veces el balón, con lo que su lanzamiento quedaba anulado. Un visionado de diversas imágenes, tanto de la retransmisión como de las que circularon de forma inmediata por las redes no permite certificar al cien por cien que el delantero hubiera chutado con un pie y rozado el balón con el otro. Muy claro lo debieron tener desde el VAR para invalidar ese tanto. Porque de lo contrario resultaría un escándalo. Es algo del todo inhabitual y ciertamente inverosímil, un rizo increíble entre los mil rizos históricos que han permitido al Madrid seguir adelante.

Seguir leyendo…