La adicción de este Barça por el vértigo se proyecta como un video mapping sobre el rostro compungido de los periodistas de prensa escrita. El equipo de Flick es un implacable aniquilador de crónicas, aquellas que tratan de intuir por dónde irán los tiros como un soldado novato sin chaleco antibalas en medio de dos trincheras. La consecuencia, pocas opciones de supervivencia. En el Metropolitano, por ejemplo, el partido discurría 2-0 con 70 minutos disputados. Acabó 2-4. Háganse una idea de los párrafos que acabaron siendo ametrallados por tremenda cantidad de goles. No es la primera vez. Ni será la última.
Una pandilla de radicales