Historia con mayúsculas en el movimiento olímpico. Primera mujer. Primera africana. Y, de paso, la persona más joven de siempre en dirigir el COI. El signo de los tiempos se elevó como nunca en las elecciones de un organismo tradicionalmente repleto de naftalina, de señoros y de abolengo mal entendido. Pero la presidenta Coventry no solo merita por su condición de mujer, de africana o de joven. También, y eso es muy importante, se trata de una exnadadora que en sus vitrinas colgó siete medallas olímpicas, dos de ellas de oro. Una deportista de vocación que conoce los Juegos, que se sacrificó por ellos, que los disfrutó y donde triunfó. Una líder para el deporte internacional que viene de una de las especialidades, como es la natación, que más enjundia han tenido siempre en el olimpismo. Una campeona que ha ascendido rápido en el escalafón dirigencial.

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