Una frase resonó con fuerza en los pasillos de De Kuip minutos después de las tablas que firmaron Países Bajos y España. “En la vuelta les vamos a pintar la cara”, espetaba Nico Williams ante los micrófonos. Una frase poco habitual en el vestuario de la roja , que suele optar por el perfil bajo. “¿De verdad ha dicho eso? Bueno, deben estar muy seguros de sí mismos”, contestaba después un sorprendido Xavi Simons con ironía. El que no quiso pisar el charco fue el héroe de la noche. “Tengo un perfil más comedido que el de Nico”, bromeaba Mikel Merino (Pamplona, 1996) con su habitual sonrisa de niño que no ha roto un plato en su vida, protagonista indiscutible en Rotterdam con su gol en el añadido que salvó el honor (y la imbatibilidad) de España.

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