En tiempos prebélicos, y por tanto estúpidos, el advenimiento al mundo del divertido Barça de Hansi Flick no es poca cosa. No digo que las mejores jugadas de este fenomenal equipo debieran ser incluidas en el kit de supervivencia que nos aconsejan tener en casa por si estalla la guerra pero, habida cuenta que han sido sugeridos juegos de cartas junto a los medicamentos, las baterías y la navaja suiza, tampoco sería tan descabellado abandonarse al fútbol como droga narcotizante en el momento del estallido. Yo particularmente me veo más degustando goles de Lewandowski en diferido mientras suenan las bombas en el chaflán de al lado de casa que echando una partida al Remigio. Devolvámosle al fútbol la bien merecida fama de opio del pueblo.
Ponga en su vida un Flick de supervivencia